Armadura oxidadaHoy queremos abordar algunas de las dudas comunes que surgen al respecto de las armaduras y que nos llegan por correo o que nosotros mismos hemos tenido alguna vez:

  • ¿Cómo dar forma a las armaduras de cuero?
  • ¿Qué hacer antes de guardar una armadura después de usarla para que no se oxide?
  • ¿Cómo se quita el óxido de una armadura de metal?
  • ¿Qué hacer para que el cuero recupere su flexibilidad?

Dedicamos un espacio para las de metal y otro para las de cuero.

Armaduras de cuero

El cuero no requiere ningún tratamiento de mantenimiento especial. Si se desea, una vez al año (o cada varios años) puede aplicársele aceite (de girasol servirá) o crema hidratante (Nivea o cualquiera similar más barata) directamente sobre la superficie, para que retome elasticidad si ésta se está perdiendo. Recomendamos hacerlo por la parte posterior y de manera uniforme para que no queden manchas. Es especialmente útil en las correas, ya que están sujetas a un mayor desgaste.

Un consejo sobre las hombreras de cuero u otras piezas moldeables: para darles forma y que queden redondeadas, siguiendo el contorno del hombro, la cintura, etc, hay que mojar el cuero (no hace falta sumergirlo en agua, sólo pasarlo un poco bajo el grifo por la parte interior) y dejarlo secar en la forma deseada. Basta con ponerle unas gomas elásticas, por ejemplo, para que mantenga la curva mientras se seca. Se puede acelerar el proceso con un secador de pelo.

Armaduras de metal

La clave para mantener la armadura en el mejor estado posible es la prevención, evitando que empiece el proceso de oxidación. Después de usarla y antes de guardarla (siempre en lugar seco), hay que limpiarla bien porque los restos de humedad (incluidos los de tocarla con las manos) o grasa orgánica harán que se oxide en la zona tocada. Se puede usar un trapo limpio y seco para ello, uno de algodón es lo mejor. Si se va a guardar un tiempo prolongado, conviene darle aceite o grasa de origen mineral. En ferreterías se puede pedir un producto adecuado para ello. El WD40 es una opción factible.

En caso de óxido superficial, un estropajo (el verde de toda la vida sirve perfectamente) y el bote de WD40 o lubricante de máquina de coser son los materiales, aunque se pueden intercambiar por una lija de abrasión o bloque abrasivo, que es un bloque de goma cuadrangular recubierto de material abrasivo (una marca de este producto es Garryflex, pero hay muchas más). Si usas esta opción, ten al menos una de grano fino para evitar rallar la superficie del metal de manera apreciable y una de grano más gordo para cuando el óxido es resistente. Si usas estropajo, un poco de aceite en él y pasadas enérgicas sobre la mancha acabarán con el óxido con cierta facilidad. Pero ojo, si la armadura tiene un pulido “a espejo” irá degradándose a “satinado” con este tratamiento, algo inevitable pero no necesariamente feo.

Si el óxido es más profundo, habrá que recurrir a métodos más enérgicos y posiblemente ayudados de maquinaria como un taladro con una cabeza abrasiva. A más óxido y más limpieza, más satinada y menos brillante quedará la armadura. Aunque en nuestra opinión, el ennegrecido y satinado es mucho más realista, y ahí está la serie televisiva de Juego de Tronos para demostrarlo, donde se decidió que este acabado daba un efecto más realista que el brillante pulido. No podemos estar más de acuerdo.