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El Código de la Caballería

código de caballería

Los caballeros son unos personajes a la par atractivos y difíciles de interpretar. Por eso, ponemos a vuestra disposición estos párrafos sobre la caballería y su significado.

La caballería

El caballero era un guerrero a caballo que servía al rey o a otro señor feudal como contrapartida habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como proteger a los indefensos.

El carácter y los ideales de la caballería estaban rodeados de un aspecto místico en el que se entremezclaban las cualidades de la nobleza, las virtudes de la Iglesia y el amor cortés hacia las mujeres. El caballero ideal debía ser un hombre valeroso, leal, piadoso, recto en sus convicciones religiosas y generoso; debía poner su espada al servicio de los pobres y de los débiles

El Honor

caballeríaEl concepto del honor constituía la piedra fundamental del código caballeresco. La "palabra de honor" era el compromiso más solemne del caballero. La palabra dada por un caballero no podía ser retractada nunca. Así mismo, el concepto de honor les llevaba a no luchar nunca con armas de proyectiles que suponían una ventaja sobre el contrario o a no rechazar un desafío a un combate hecho por otro caballero o a no retroceder ante el enemigo.

Las reglas de honor no sólo aseguraban que los caballeros mantuvieran su honor sin manchas, sino también que se preservase la nobleza de todos los nacidos de alta cuna. Así, todos los caballeros eran merecedores del respeto por parte de los campesinos y las demás clases sociales. Sus ideales y el hecho de honrar su palabra les ponía por encima de los demás.

Si un caballero violaba alguna de estas "reglas de honor", quizás por enfrentarse a una fuerza abrumadora o por su propia debilidad, podía tratar de redimirse. Para su redención, el caballero marchaba en busca de una misión del más alto peligro, se ponía al servicio de una dama u otro caballero de nivel superior, hasta que éste considere que se había redimido de su falta o llevaba a cabo alguna hazaña de armas que fuese más meritoria que su acto de deshonor.

Si un caballero era acusado de cometer un acto de deshonor o de violar el Código de la Caballería, tenía derecho a defenderse en un Juicio de Dios en el que debía enfrentarse a su acusador, o a un paladín designado por éste, si el acusador no era un caballero.

Las normas del código

Valor: Buscar la excelencia en todas las tentativas que se esperan de un caballero, ya sean marciales o de otro tipo, tratando de encontrar la fuerza necesaria para ser usada al servicio de la justicia, en vez de para el engrandecimiento personal.

Justicia: Buscar siempre el camino hacia 'lo justo' sin las trabas que suponen los prejuicios o el interés personal. Darse cuenta de que la espada de la justicia puede ser terrible, por lo que debe ser atemperada por la humanidad y la clemencia. Si lo que tú ves como 'justo' concuerda con lo que ven los demás y lo buscas sin doblegarte a la tentación de tu propia conveniencia, entonces merecerás un bien ganado renombre.

Lealtad: Ser conocido por tu inquebrantable compromiso con la gente y con los ideales por los que decidiste vivir. Hay muchas cosas que requieren un término medio; la lealtad no es una de ellas.

Defensa: El caballero ideal estaba obligado por su juramento a defender a su señor feudal y a todos aquellos que dependían de él. Tratar siempre de defender a tu nación, a tu familia y a todos aquellos a los que tú consideras dignos de tu lealtad.

Coraje: Ser un caballero significa, a menudo, elegir el camino más difícil, el más costoso a nivel personal. Estar preparado para hacer sacrificios personales al servicio de los preceptos y de la gente que valoras. Pero, al mismo tiempo, un caballero debe buscar la sabiduría que le haga ver que la estupidez y el coraje son primos hermanos. Coraje también significa optar en todo, antes que por la mentira fácil, por la verdad. Buscar la verdad cuando sea posible, pero acordándose de atemperarla con la clemencia, porque la verdad pura puede llevar al dolor.

caballeríaFe: Un caballero debe tener fe en sus creencias; la fe le libra del desarraigo y le da esperanza para luchar contra la desesperanza que suponen las debilidades humanas.

Humildad: Valorar primero las contribuciones de los demás; no jactarse de los propios logros, dejar que eso lo hagan los demás por ti. Contar las hazañas de los demás antes que las propias, otorgándoles el renombre bien ganado mediante actos virtuosos. De esa forma, se glorificará al oficio de caballero, ayudando no sólo a las personas de las que se habla, sino a todos aquellos que se llamen a sí mismos caballeros.

Generosidad: Ser generoso en la medida en que los recursos propios lo permitan; la generosidad usada de esta manera es contraria a la gula. La generosidad hace más fácil el camino de la clemencia para discernir cuando se hace necesaria una decisión difícil.

Nobleza: Buscar la grandeza de carácter manteniéndose fiel a las virtudes y tareas de un caballero, dándose cuenta de que, aunque los ideales no puedan ser alcanzados, el hecho de esforzase por hacerlo ennoblece el espíritu y hace que el carácter crezca desde las cenizas hasta la gloria. La nobleza tiene tendencia a influir en los demás, ofreciendo un buen ejemplo de lo que puede hacerse al servicio de lo justo.

Franqueza: Tratar de hacer todo de lo que hemos hablado de forma tan sincera como sea posible, no en razón de un beneficio personal, sino porque es lo correcto. No restrinjas tu exploración a un mundo pequeño; busca infundir de estas cualidades cada aspecto de tu vida. Si lo consigues, aunque sea en una pequeña medida, serás recordado por tu calidad humana y tus virtudes.

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Heraldos

Los torneos eran la ocasión de mostrar los escudos de armas, y los heraldos, que en su origen eran un grupo especializado de trovadores, se convirtieron en los responsables de identificar y catalogar las armas de los participantes.

Su conocimiento de los escudos de armas también les ayudaba a identificar a los luchadores en plena batalla y a los muertos en el campo de batalla; por ello, los heraldos fueron rápidamente empleados, con capacidad oficial, en batallas, treguas o declaraciones de guerra.

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Escuderos

Era habitual que los caballeros iniciaran su formación a muy temprana edad, a los siete años un niño era enviado a vivir a la residencia de un caballero; allí servía como paje aproximadamente hasta su pubertad, momento en que se convertía en escudero y servía a su señor en el campo, al tiempo que aprendía la destreza militar, tanto en la lucha cuerpo a cuerpo como en el combate a caballo. La técnica militar fue cultivada y exaltada por los ideólogos eclesiásticos y cortesanos.

El caballero medieval era entrenado para sobresalir en los hechos de armas, para lucir su valor, cortesía y lealtad y para triunfar sobre la felonía y la cobardía. Los caballeros debían vivir noblemente para consagrarse íntegramente al servicio de las armas. Los que contaban con menos recursos económicos entraban al servicio de un gran señor, que los mantenía a cambio de sus servicios en la guerra, pero lo más habitual era que los caballeros fuesen lo suficientemente ricos en tierras para poder mantenerse por sí mismos.

Órdenes de Caballería

Algunas de las órdenes de caballería conocidas

Real Orden del Dragón

La más importante Orden de Caballería del Reino de Kendoria. Los Caballeros de Dragón son guerreros y estrategas, entrenados en las artes de la guerra y en las leyes. Son aceptados en casi todo el reino como jueces ante las disputas en ausencia de otra autoridad, como comandantes de las milicias o simplemente, como representantes del orden. La orden del Dragón admite, desde hace algunos años, damas-caballero.

Según la leyenda, los antiguos Señores Dragón cabalgaban sobre auténticos dragones. Ahora, los Señores Dragón siguen siendo poderosos caballeros, que juraron lealtad al Príncipe de Kendoria y quitaron la palabra "Real" del nombre de la orden, hasta la coronación de Galier como Rey de Kendoria, tras la guerra civil.

Sagrada Orden del Fuego y la Espada

Los Caballeros del Fuego y la Espada son monjes de la Iglesia. Á‰sta fundó la orden monástica del Fuego el Espada como una orden militar para resolver sus propios asuntos y su seguridad. Su dedicación es exclusiva para con la Iglesia y sus votos los de obediencia y castidad. Son implacables, duros de corazón, frecuentemente misóginos y fieros hasta el fanatismo en la batalla. Son más temidos que respetados por el pueblo y mirados con cierto resquemor y desprecio por las otras Órdenes de Caballería.

Real Orden del Templo de San Anselmo

Los caballeros templarios fueron también monjes de una orden militar de la Iglesia hasta que prácticamente se extinguieron envueltos en cierto oscuro misticismo. Se dice que fueron más allá de lo permitido en su búsqueda de conocimiento y se convirtieron en guardianes de secretos que pocos vivos podrían entender.

Con la aparición del Rey Aldrion de Kendoria, resurgió parte de esta orden, poniéndose a su servicio de inmediato.

Habiendo luchado al lado del Rey Aldrion hace más de 200 años, la Orden sigue fiel y leal al legítimo soberano de Kendoria. Grandes guerreros y eruditos. Guardianes de una gran sabiduría, estos hombres luchan por derrotar a los ejércitos del Príncipe Galier de Kendoria, quien dice ser sucesor y merecedor del trono.

Esta orden de caballería fue disuelta por el Rey Aldrion de Kendoria en el 806 d.Z. por un crimen contra el Consejo de Augures de Kalendor. Se dice que algunos se salvaron por haber abandonado la orden tiempo antes del hecho.

Orden de San Liance

La Orden de San Liance surgió, algunos dirían que de forma espontánea, tras la retirada de Mecia. La situación desesperada de la gente hizo que un grupo de sanadores, movidos por la piedad, se organizase para cuidar de forma desinteresada a los exiliados. Un caballero errante fue testigo de esto, y lo que vio le conmovió hasta tal punto que se unió a los sanadores, jurando entregar todos sus bienes para financiarlos y su brazo para protegerlos y ayudarlos.

Las noticias sobre este hecho tan poco usual se fueron extendiendo y poco a poco fue atrayendo a otros caballeros, que guiados por el ejemplo del primero, ofrecieron sus bienes y protección a los sanadores. Así reunidos todos los hombres de armas hicieron un sagrado juramento, según el cual todos serían a partir de entonces hermanos, y dedicarían sus vidas a proteger a los indefensos y necesitados, y a defender a Dios y al Rey.

Así se forjó la Orden de San Liance. Una Orden vinculada por lazos de hermandad absoluta, y lealtad al Rey y al pueblo que le sirve. Todos sus miembros son reverenciados como hombres santos por el pueblo por los grandes sacrificios que han llevado a cabo, y por la conducta altruista de la que hacen gala. Y aunque sean amantes de la paz ellos no olvidan nunca que también son caballeros al servicio de su señor, y los enemigos del Rey no han de olvidar, que a pesar de sus votos de caridad y pobreza, no dejan de ser caballeros Kendorianos, y su ira no conocerá límite a la hora de hacerles frente.

Se ha convertido en poco tiempo en una de las más estimadas y apreciadas por el pueblo debido a su gran devoción y caridad. Formada tanto por caballeros como por sanadores y clérigos, han jurado ayudar y proteger a todos los fieles a Dios y al Rey que lo necesiten.

Orden de la Flor Argéntea

Virtuoso y de brazo fuerte, excelso en el arte de las armas, y fervoroso en su devoción a Dios, único y poderoso, y al Rey, legítimo gobernante. Esas son las cualidades de un auténtico caballero Kendoriano, y son las que han de poseer todos los caballeros de la Flor Argéntea.

Orgullosos caballeros procedentes de la flor y nata de la nobleza Kendoriana. Su vida y sus armas por el Rey, y su camino el de la gloria eterna. Nacida en un momento desesperado, la Orden no flaqueará bajo ninguna circunstancia hasta que el Rey no vuelva a ser el absoluto soberano de Kendoria.

Orden del Martillo de Herejes

La Orden surgió en Tierra Negra a raíz de los sucesos acaecidos durante la Noche de los Báculos Rotos. Los caballeros que conforman esta Orden son el brazo armado de la Iglesia de la Guerra y combaten los focos de nigromancia y otras artes arcanas que persisten en Tierra Negra allá donde se manifiesten. Los Martillos de Herejes más importantes son conocidos por sus proezas en inferioridad numérica batallando contra auténticas hordas de muertos vivientes. Esta orden de caballería es la de mayor prestigio en el Ducado y es una de las más apreciadas por el pueblo llano, ya que para el campesinado estos caballeros fueron sus salvadores a la hora de liberarles del yugo de los Señores Oscuros.

El blasón de la Orden es un martillo con cabeza de plata en posición vertical sobre un cráneo amarillento roto en campo negro.

Orden de los Maestros de la Ley

caballeríaSon los encargados de hacer cumplir la ley del Ducado de Tierra Negra. La orden está compuesta por legisladores, estrategas y burócratas que gobiernan con puño de hierro las regiones que les ha concedido Lord Saulk. Eficaces en extremo y responsables de mantener al pueblo llano limpio de lacras como el latrocinio, el contrabando y la brujería. Son los caballeros más importantes de las huestes de Tierra Negra, pues gozan del mayor de los méritos posibles en esta dura tierra, ser la voz del Señor Dragón. Sus funciones son curiosamente similares a la de los Caballeros Dragón del Rey Galier, pues cuando una región se queda sin su gobernante dictan la ley como si el mismísimo Saulk la ejerciera.

Con todo, es una orden muy reducida pues tan sólo se sabe de dos o tres caballeros que gocen de tan privilegiado cargo.

El blasón de la Orden es una balanza blanca cuyo centro tiene forma de espada sobre fondo azul o rojo.

Orden de la Luna Roja

Caballeros zergalitas del Conde de Coerin, son una orden apenas extendida más allá de sus fronteras y que cuenta con algunos castillos y tierras en su interior.

Suprema Orden Imperial

La Orden de la Emperatriz está envuelta en el misterio y la leyenda. Sus caballeros son príncipes y nobles del más alto rango, diestros en la guerra y en la Magia. Están directamente bajo el mando de la Emperatriz Zerika y son generales de ejércitos, Señores de la Guerra y jueces supremos, como portadores de la palabra de la Emperatriz, a todo lo largo y ancho del Imperio.

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