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Capítulo 1:
Diario de un superviviente
Ciudad de Bresnicht, antigua Yugoslavia.
12 de Octubre del 2005
¡Están todos
muertos! Cadáveres por todas partes, fuegos y caos allá donde
mire. Nada funciona y un horrible olor a carne quemada llena el
aire. Todo empezó ayer... Oí un gigantesco estruendo mientras
estaba en el cuarto de baño. Sí, ya sé que no suena nada
heroico, pero es allí donde estaba y es posible que sea eso lo
que me haya salvado. Los coches chocaron unos con otros y se
podía oír el estruendo de los golpes contra los edificios.
Luego, sólo silencio...
Cuando salí del
baño me dirigí a la ventana y pude ver conductores
desvanecidos o achicharrados dentro de sus vehículos. No había
suministro eléctrico y el teléfono no daba señal. En pocas
horas todo se convirtió en un lugar oscuro lleno de sombras y
muy silencioso. Sólo de vez en cuando algún movimiento de algo
que se parte, chirría o se arrastra. No he podido dormir en
toda la noche. Me pregunto qué ha pasado y si mi familia
estará bien. Ellos viven en el campo y quizás allí no les
haya afectado lo que quiera que sea que ha sucedido.
13 de Octubre
Nada funciona.
Sigue sin haber electricidad y el hedor de los muertos comienza
a ser insoportable. Me he atrevido a salir a la calle y,
tratando de no pisar ningún cadáver, he conseguido llegar
hasta el cuerpo de un policía y he cogido su pistola. No me he
atrevido a ir más allá y todavía me queda comida en la
despensa.
18
de Octubre
Se acabó la
comida y tuve que hacer una incursión en otros pisos de mi
edificio en busca de latas de comida. Gasté casi todas las
balas disparando a las cerraduras. No he encontrado ningún
superviviente, pero me he decidido a hacer una salida hasta el
hospital, porque me encuentro algo mal y empiezo a preocuparme
por mi salud. Quizás pueda hacerme con algunas medicinas y el
hospital no queda lejos.
20
de Octubre
Hoy he matado a
un hombre. Me he jugado la vida estúpidamente. En la salida
hacia el hospital, mientras cruzaba la tercera manzana, me
pareció oír un ruido en uno de los portales en los cuales se
había estrellado un coche. El hedor a muerte era nauseabundo y
tenía que taparme la boca con un paño bañado en colonia.
Llevaba también una mochila bastante vieja, algo de comida y una
botella de plástico llena de agua. Ahora que lo pienso, tal vez
eso fue lo que despertó su interés. De las sombras saltó un
hombre enloquecido con una pata de una silla o tal vez de una
mesa, que me dio un fuerte golpe en el hombro. Por poco me da en
la cabeza y ahora no estaría escribiendo esto.
La adrenalina se
apoderó de mí después del primer ataque y ya no veía nada.
Sólo recuerdo que estaba tratando de coger la pistola del cinto
del pantalón y dispararle hasta que no se moviese, pero aquel
hombre no me dejaba apuntarle siquiera. Estaba sobre mí y me
golpeaba sin control ninguno. Menos mal que pude quitármelo de
encima y acerté a darle con la última bala del cargador.
Aterrado, dolorido y manchado de sangre he vuelto a casa lo más
rápido que he podido y he atrancado la puerta con varios
muebles.
30 de Octubre
No queda nada que
comer y el agua no es potable ya desde hace días. No he vuelto
a atreverme a salir de casa desde que aquel hombre me atacó y
le disparé. Mal comer no ha mejorado mi salud. Creo que estoy
enfermo. He visto personas moverse en la oscuridad por la noche.
Sólo sombras que hacen ruidos que me llenan de temor. No me
queda más remedio, mañana tengo que llegar hasta el hospital.
2 de Noviembre
Al fin logré
alcanzar el hospital. Me he quedado en él de momento. Aquí hay
algunos heridos y enfermos, pero todo tiene muy mala pinta y
huele tan mal o peor que en la calle. He encontrado a un
médico, Kierj, que me ha dado algunas medicinas.
6 de Noviembre
Kierj está muy enfermo. Me ha
contado que moriremos todos tarde o temprano si seguimos en la
ciudad rodeados de podredumbre y que él ya está infectado
irremediablemente. Tengo que salir a campo abierto. Sigo sin
saber si mi familia está bien, pero después de un mes, creo
que esto ha afectado más allá de Bresnicht. Nadie ha
visto ningún camión o avión de ayuda.
10 de Noviembre
Llevo ya varios días de viaje.
Conseguí salir de Bresnicht al fin, aunque casi pierdo
las escasas provisiones a manos de unos saqueadores, pero logré
despistarlos. Desde los escondrijos que he usado en el
viaje he visto gente moviéndose en grupos. Parece la idea más
inteligente. Puede que sean saqueadores o quizás supervivientes
como yo...
11 de Noviembre
Ha pasado un mes desde el día del estruendo. He
contactado con un grupo. Fue una decisión arriesgada y ellos
mismos me han confirmado que he tenido suerte, pues han tenido
enfrentamientos hostiles con otros grupos o con personas
sueltas. Muchos de los miembros de los grupos tienen armas de
fuego y de mano, probablemente saqueadas de las casas de campo o
quizás traídas de las suyas propias. Algunas de las personas
que he conocido cuentan historias muy similares a la mía,
aunque nadie sabe cuál es la razón que nos ha llevado al
desastre. He visto que entre los grupos armados se ha
establecido algún tipo de sistema de alianzas y de primitivo
comercio, y que reciben noticias de informadores y exploradores.
Espero sobrevivir aquí...
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