MAPA | REINOS | CIUDADES | PERSONAS | RELIGIONES | GREMIOS | ESTANDARTES | CABALLEROS
DRUIDISMO
 
“Como el latir del corazón, tras la noche llega el día. Madre Tierra, ayúdanos a seguir la tradición, conocer los espíritus y respetar tu equilibrio.” 

Phantarch Liara

"Cuando buscamos con atención 
a quienes portan la sabiduría y el poder de la tierra, 
no siempre se les encuentra; 
para lograrlo, el espíritu debe estar bien dispuesto...y observarlo todo."


LA CREACIÓN

Los druidas no dan mucha importancia a la pregunta “¿de dónde salió el mundo?”. Lo toman como lo que es, adhiriéndose a veces a las creencias de otras religiones que tienen alrededor. La Madre Tierra está ahí, representando los ciclos naturales y el equilibrio reinante.

DEIDADES DRUÍDICAS
  • Dana: La Gran Diosa, dadora de vida. La Madre Naturaleza. 
  • Hijos de Dana: son dioses menores o supeditados al poder de Dana, ya que ayudan a Dana en sus tareas. De ellos emana la ciencia de los Druidas. Son los dioses del día, de la luz y la vida. A cada uno se les atribuye unas determinadas funciones.
    • Lugh: Representado por un cuervo. Es el mensajero entre los distintos mundos. 
    • Dagda: Posee un "Calderón de la Abundancia". Dios de la fertilidad, la abundancia y la protección. Dios de las cosechas y la recolección
    • Bran: El médico de los dioses. Dios de la curación y las hierbas curativas
    • Cern: Dios de la caza, protector del equilibrio entre el bosque y los animales. 
    • Diara: Diosa del Mar y de las aguas. 
    • Angus: El dios de la juventud, el amor y la belleza. El Dios de los cantos, las baladas y la poesía

LOS DRUIDAS

El druidismo es un sistema religioso o sagrado con una amplia tradición intelectual y espiritual. 
El druida es un ser que vela por las cosas divinas, se ocupa de los ritos, dota de reglas a la tradición sagrada e instruye a un número de jóvenes. El druida hace las veces de sacerdote, pero también de algo mas: mago, filósofo, adivino, médico y sabio. 

  • Como sacerdote: preside sacrificios, anima el culto y los ritos, transmite la doctrina a sus discípulos.
  • Regula la vida política 
  • Curandero: mediante “ hechizos mágicos”, usa un conocimiento adquirido y transmitido de forma misteriosa. Utiliza los elementos de la naturaleza que le rodean: fuentes curativas, piedras sanadoras y plantas con propiedades curativas. También realizaban conjuros para sanar.
  • Jurista y legislador: Eran los jueces del pueblo. También sabían que si hacían un juicio erróneo, condenando a un inocente, tendría repercusiones negativas sobre é o sobre todo el pueblo.
  • Adivinos
  • Músicos y poetas
  • Consejeros

Los druidas no son exactamente sacerdotes. Son ‘Sabios de la Naturaleza’. Ellos no adoran ni están consagrados a unos dioses. Desde el exterior se les confunde como una especie de magos de los bosques. Los druidas son los defensores, guías e intermediarios de la Naturaleza con el Hombre. Son la unión entre la Fuente (La Madre Naturaleza, Dana) y el hombre en su vida diaria. Ellos son los que comprenden los ritmos de la tierra y la fuerza que es posible extraer de las pautas estelares. Los que saben los rituales necesarios para alimentar a la tierra y recompensarla por su fertilidad. Quienes aplacan a los espíritus de los animales, insectos y otros que si no fuera así devastarían las cosechas y el vivir normal de los hombres. Son los que conocen las Leyes que rigen la Naturaleza y la aplican en la vida diaria del hombre y para bien de su comunidad.

Abogan también por la lucha, pues es necesaria para la supervivencia de la especie y el fortalecimiento del hombre, y aplican todos sus conocimientos sobre tal actitud de los seres naturales a enseñársela a los guerreros que les siguen.

Los druidas saben que todas las cosas tienen un espíritu, aunque unos son más poderosos que otros. Algunos son tan poderosos son las que se les llega a considerar deidades. No tienen una forma definida , pero sí que es verdad que pueden estar inclinados hacia ciertas actitudes, como: el respeto por la vida, la lucha honorable, el sufrimiento, lo oculto, etc.

Los dioses no son enteramente importantes para los druidas. Saben que existen deidades, entre ellas las más poderosas son los Hijos de Dana (son seis), pero no es su cometido hacerles ofrendas ni adorarlos como hacen los sacerdotes. Lo que sí hacen es respetar y cuidar de la Obra de Dana que protegen (el mismo cometido que el de estas deidades anteriormente nombradas), y sólo en contadas ocasiones piden la ayuda a los Hijos de Dana a los que sí tienen estima entre las muchas deidades.

Para los Druidas, el árbol es un elemento primordial en su cultura, su magia, su lenguaje y su vida. Algunos árboles son curanderos, otros son guardianes, protectores y otros transmisores de sabiduría.
El bosque es el lugar mágico, el centro de reunión de los druidas, el refugio de los seres que traspasan las fronteras de los mundos creados, el lugar donde habitan los más sabios, donde se estudian las leyes del conocimiento y donde cada árbol contiene en su interior todo el conocimiento acumulado durante años. 
Es por tanto el árbol algo más que un símbolo, es un ser vivo, inteligente, dotado de la sabiduría que sólo transmite a los que hablan su misma lengua, testigo enraizado de todos los sucesos que acontecen a través de los tiempos. Es un refugio de poder, fertiliza el suelo y protege en sus ramas a las aves, mensajeras de los vientos, alimenta con sus frutos a las bestias y cobija en su interior a toda clase de seres mágicos. Principalmente realizan sus prácticas en bosques, ríos, jardines, y en determinadas ocasiones en cuevas, aunque de forma mucho menos habitual. En los bosques, junto a los árboles, es donde encuentran esa magia natural.

Para los Druidas existe una dualidad básica entre el mundo real y el mundo espiritual. Existe otro mundo diferente, se puede sobrepasar lo aparentemente real para descubrir qué es lo que hay detrás. Los rituales druídicos son la unión de las energías individuales cuya fuerza influye en el devenir de la realidad.

Se considera difícil pasar entre el mundo real y el mundo espiritual. Sólo los héroes, los poetas y los druidas podían aventurarse en ese Otro Mundo, cuidando de que los seres más débiles y vulnerables no traspasaran las puertas, pues podrían no regresar, así como evitando que los seres de la oscuridad pudieran traspasar las fronteras de protección para causar el mal o apoderarse de inocentes.

Estamos formados de dos partes: un espíritu y un fuerte de carne. Cuando la carne muere, el espíritu no deja de existir, sino que simplemente altera las condiciones de su existencia, regresa a la Madre Tierra

Se sabe que existen Archidruidas de gran conocimiento y poder, pero sus nombres están secretamente guardados, y sólo los suelen saber los Grandes Druidas. Son hombres realmente ancianos y dotados de una sabiduría inmensa.

Por debajo de estos están los Grandes Druidas, los Antarkydd. Cada uno de ellos está al cargo de un Círculo Druídico, obteniendo poderes extraordinarios a partir de estos círculos. Los más grandes Antarkydd suelen encontrarse en las tierras de la Gran Casa de Liara y es en sus cónclaves donde se reúne el mayor poder de los druidas de Efeyl. Existe un Círculo de Grandes Druidas, en el que también participan los Archidruidas. Este Círculo, también conocido como Consejo de Grandes Druidas, toma las decisiones fundamentales del druidismo, y gobierna sobre la Gran Casa de Liara. De entre ellos, un Archidruida suele salir elegido como Gran Druida Supremo, Guardián del Bosque, y quien sirve de guía y mando al resto de los druidas. Él conoce el emplazamiento de aquellos Archidruidas que han abandonado el Círculo para llevar a cabo antiguas y secretísimas funciones que sólo los Archidruidas conocen, y suele ser un Gran Druida Supremo quién ocupe el lugar de aquellos Archidruidas a la muerte de alguno de ellos. Pero se susurra que un Archidruida puede llegar a vivir cientos de años, muchos de ellos en un estado de hibernación. El primer Gran Druida Supremo fue una mujer: Liara. Su tumba es un lugar sagrado y a la vez completamente secreto salvo para los más poderosos Antarkydd.

Cada Antarkydd guía el camino de cierto número de druidas y controlan un Círculo Druídico para el bienestar y ayuda de pueblos de hombres.

Para llegar a ser druida, primero debe pasar al menos veinte años como aprendiz, jornag, y tras celebrarse y pasar los ritos de iniciación, se convertirá en druida, tarkydd. Los años necesarios para ser Antarkydd no están definidos, depende del conocimiento que muestre y su unión con las fuerzas de la Naturaleza. Lo normal es que el actual Antarkydd aconseje quien será su sucesor poco antes de morir. Si no ocurriera esto la decisión la toman otros Antarkydd con las opiniones de los druidas del Círculo del Antarkyyd fallecido. 
Un tarkydd suele vestir túnica de un color sencillo de la Naturaleza (blanco nieve, verde, pardo, azul noche, lana sin teñir, gris corteza, etc...). Suelen portar una hoz de oro, y el símbolo del trébol de cuatro hojas, símbolo de Dana, pero estas cosas no son siempre necesarias. Algunos llevan una vara de madera noble( serbal, álamo, aliso, roble, etc...) o una varita.

Entre sus utensilios suele haber pequeños cuencos, espejos, piedras con símbolos rúnicos, hierbas, etc...

A pesar que los druidas desdeñan la escritura y prefieren el conocimiento oral, conocen las runas druídicas, símbolos que representan estados de la vida, sentimientos y/o seres. Estas runas ayudan a los druidas para conocer el futuro y fortalecer sus rituales, conjuros y sacrificios. La unión de varias de estas forman las llamadas Runas Atadas. 

Las Runas fueron enseñadas por una deidad a un guerrero legendario que quiso también conocer el arte de los druidas, pero que al no disponer de un espíritu dotado para ello, se le dotó del saber de las Runas. Las Runas son un poder que está entre lo espiritual (la propia forma del símbolo) y lo material (la escritura en sí). Unen espíritu y cuerpo.

Los druidas adquieren un gran conocimiento sobre la Naturaleza a través de otros druidas y de su propia experiencia. Tradicionalmente, existen dos aproximaciones bastante distintas que permiten ir adquiriendo dichos conocimientos. Al iniciar su formación, un druida debe elegir uno de estos caminos o Sendas del druidismo, aunque lo habitual es que la Senda elegida sea la misma que la del maestro. Los puntos de vista de las dos Sendas son distintos pero complementarios, dividiendo en dos grupos a los druidas, según la Senda que sigan. Existen casos muy contados de druidas que han podido seguir su propio camino entre ambas Sendas, aunque normalmente se trata de druidas muy poderosos y sabios, que inicialmente pertenecían a una Senda pero que a raíz de un profundo conocimiento de la Naturaleza consiguieron entenderla desde ambas.

La Senda de la Vida centra su atención en la faceta creadora de la Naturaleza. Sus druidas obtienen poderes relacionados con la creación, la curación y el cuidado de todo tipo de formas de vida. Dana es la diosa más importante para estos druidas, pues su faceta creadora es la base para entender la Naturaleza. También son importantes Dagda y Bran.

La Senda de la Sangre se centra en la faceta destructora de la Naturaleza. La vida es una continua lucha, y la Naturaleza otorga las herramientas necesarias para sobrevivir a los más preparados. Los druidas que siguen esta Senda utilizan métodos más agresivos para mantener el equilibrio natural, utilizando la energía de seres vivos en sus rituales mediante su sacrificio, y acabando con la vida que pone en peligro dicho equilibrio y la propia supervivencia. Morrigan y Cern son los dioses más influyentes en los seguidores de esta Senda.

Por otro lado existen una clase de druidas que se detesta y por eso no se pronuncia. Son los llamados Druidas Tenebrosos. Estos fueron druidas que con el tiempo se dejaron atraer por el poder que otorga el conocimiento de la Naturaleza y quisieron aplicarla para la obtención de más poder propio. Son druidas que dejan de servir a la comunidad. Por esta razón de desligamiento suelen perder o no llegan a alcanzar poderes altos en sus conjuros de druidas pero a cambio suelen introducirse en otras artes, por lo general la nigromancia, para llegar a comprender como usar esta sobre los seres naturales y suplir lo que no pueden alcanzar de magia druídica. 

NOTAS FINALES

Los druidas no son como los ecologistas modernos. Cazar animales o cortar árboles no es ningún crimen contra la Naturaleza (salvo que se trate de un lugar sagrado). 
La magia druídica se basa en el conocimiento de las Leyes Naturales y su utilización dentro del marco natural. Cualquier forma de magia que pervierte el ciclo natural va en contra de los fines druidistas: demonismo (caos), hechicería (uso brutal de los elementos por la voluntad de un mago), nigromancia (descontrol del ciclo natural de la vida). 
Algo que el druidismo desprecia y detesta en especial es la nigromancia por las prácticas que hace de la no-vida, pues los druidas saben que para poder manejar ésta es necesario extraer ‘vida’ y ésta es al final arrebatada de la propia Naturaleza, enfermándola allí donde se practica dichas artes. Una invocación continua de seres no-muertos o su mantenimiento, al final acarrea la degradación de todos los seres vivos de aquellas zonas. Además de desvirtuar el normal proceso de crecimiento del alma inmortal de los hombres.
Paradójicamente, el zergalismo es la religión que menos oposición ofrece al druidismo, pues las dos religiones comparten parte de la filosofía anímica y espiritual.

Agradecimiento especial a Chelcantaurë y Larlden